¡Atención! Perdí mi celular
Estimados/as:
Pues yo y mi mala cabeza.
Hoy por ocasión excepcional, decido irme temprano a mi casa como niño bueno que soy: nada de que me voy por ahí merodeando en quien sabe que lugares y hasta sabe Dios que horas.
Sí, iba yo en el microbús relajado escuchando mi música mientras meneaba mi cabecita al son de Faudra que je tours y Parle moi (para cortarse las venas ¡ay, dolor!), cuando en un trayecto del camino decido echarme un pestañita.
Llego a casa y después de la cena, un poco de lectura y de ocio, ya cuando estoy dispuesto a ordenar lo que llevaré mañana, ¡zaz! Me percato de la ausencia de mi pequeño teléfono celular.
Pues sí, así que lo perdí. Esto tiene sus ventajas:
a) No me llamarán personas indeseables que no se porqué terminé dándoles mi número (no cuenta con bloqueador de llamadas).
b) No podrán localizarme y saber qué hago y dónde.
c) Ya no seré del común de la gente que porta celular (como decía Oscar Wilde, lo pasado de moda es lo que todo mundo usa).
d) Ya no me angustiaré de que lo haya olvidado en casa y esté todo el día pensando que seguro tuve la llamada que cambiaría mi vida para lanzarme a la fama. (Paty Chapoy, ¡espérame!)
e) No estaré al pendiente de que se recargue.
f) No escucharé los chillidos que tiene por tonos.
g) No tendré que llamar a los números que registre como llamadas perdidas ni “chatear” con los mensajes escritos (es un vicio para mi).
Pero siempre está esa parte de la vida que nos presenta la cara fea: las desventajas:
a) Lo dejé con mucho tiempo aire (pensar que alguien se lo estará gastando me pone nervioso y furioso)
b) Tengo teléfonos que no están registrados en otra parte.
c) Tiene los teléfonos de todos ustedes (se va a divertir quien lo encuentre)
d) Estaré incomunicado con algunos de ustedes.
¡¡¡¡Ya llamé al teléfono de atención a clientes y me contesta una grabadora con múltiples opciones y ninguna para suspender el servicio!!!! Cuando se trata de suspender momentáneamente un celular con tiempo aire, no se debe desperdiciar ni un minuto.
Así que las llamadas que reciban a partir de hoy martes después de las 9, desde mi celular, yo no las hice…
… ¡ah! Y pensar que el transporte en el que iba estaba atestado de adolescentes de secundaria, cuyas cabecitas locas puede divertirse con un chuchuluco como el mío. Ya nos advertía de ellos el sabio Michel Houllebecq...
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