Mediciones de impacto (quizá)
Respecto a los post que he colocado en la primera y segunda temporada:
1. Los de mayor raiting son sobre política y una que otra exhibición de posiciones posmodernamente incorrectas (¡ay!, ¡que pretensioso!).
Quizá por provocativos, quizá porque despierta el inconsciente colectivo.
2. Los de mediana concurrencia son sobre cosas cotidianas, la música o algunos poemas de mi autoría.
Quizá porque a diferencia de Borges, a mi “no me suceden cosas” y no considero la literatura como una forma de la felicidad.
3. Los que cuentan con menos blogueros, son mis bonitos análisis sobre la belleza, el bien, el
placer, la posmodernidad, citas, graffitis, mi momento teológico.
Quizá por largos, quizá por aburridos, quizá por choreros, quizá por malos.
Pero, lo que indudablemente sube el número de lectores de mi blog, lo que alimenta las visitas, la sal y pimienta de los pequeños textos, la Luz que se encuentra al final del tunel, lo que la transforma en la alegría del hogar, el rincón de los desamparados, el piélago del ocio, el alimento diario de cada día (y Padre nuestro que estás en los cielos, líbrame de todo mal y de Hacienda) es:
¡¡¡SU MÓRBIDO AFÁN DE PROFUNDIZAR EN MI VIDA PRIVADA!!!
¡Ay de mi! ¡Y lo peor es que quienes lo hacen son mis amigos y amigas!
Será un complot, será un boicot, será que mi público pide la transformación de esta bitácora electrónica en mi diario íntimo.
Quizá, quizá, quizá…
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