Vanidades
¡Lo siento de verdad! En serio, yo quería contenerme pero a la mera hora, pus ya no pude. Llego a la librería, compro el libro que necesito, me doy un paseo por las mesas de novedades y ya al pagar, sí, ahí estaba. Use todo el poder para eludirla pero no, seguía ahí, haciéndome ojitos, como diciéndome "tómame, soy tuya, fui hecha para ti" y pues al final la tomé: “se cobra también esta por favor.”
Pues sí, me entregué al snobismo y a la vanidá. Ahora porto mi bonita y pequeña libreta Moleskine, ¡la única!, ¡la legendaria!
Que conste que yo traté de no entregarme al consumismo, ¿ok?
Bueno, ahora tengo que buscar una bonita y pequeña pluma que haga juego, ¿no?
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