Cada quien sus perversiones
Hoy en la mañana iba yo muy candoroso por la calle. En eso paso por un colegio bien nice ubicado por avenida Desierto de los Leones y me topo con unos niños. Un pelirrojo estaba ufanado en mostrar su colección de estapitas. Se trataba del album oficial (¡llevelo, llevelo!) de los jugadores de la selección nacional de fútbol.
No se, pero algo de fetichismo hay en eso de coleccionar estampitas, y en general, cualquier objeto susceptible de almacenamiento. Algo hay de maniaco en tener ese "espíritu de ardilla" que lleva a coleccionar una serie de objetos.
En el caso de los albumes de estampitas futboleras, mi hipótesis es que hay una especie de afán de dominio, como de tener una "visión de conjunto", la iniciación a los afanes enciclopédicos y eruditos (años, fechas, jugadores, mundiales, etc.), introducción a la weltanchaung del "deporte del hombre", además de una cierta fijación fálica -por aquello de la competitividad masculina- por esmerarse en ser el primero en conseguir todas las estampitas.
Confienso que de niño coleccionaba estampitas que pegaba en el respectivo album. Pero como desde pequeño he sido siempre una persona decente, obvio, mis albumes no eran de fútbol. Uno era Nuestro mundo maravilloso (sí, sí, ya se que el título es muy ñoño), otro más sobre la primera película de Batman de 1989.
En la adolescencia acostumbraba a coleccionar juegos de rol. Mi favorito era y es Vampires.
Por cierto, tengo estampas repetidas de la estirpe de Oriente, ¿quién me las cambia por Nosferatus?
También se aceptan estampitas de Vampirella.
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