Sueño de una estrella con una libélula (Intento fallido de poesía II. Silencio segundo)
Para Luis David Contreras
El cielo estaba dormido
La luna en blanca vigilia,
El mirlo ya se dormía
Por el mal tiempo que hacía.
En el pantano secreto
Oscura volaba la astilla,
Volátil cristal de agua,
Que una estrella vigila.
“¿Una estrella cayó en el agua,
-pregunta la ingenua-
O es el sueño fortuito,
Que me desvela esta calma?”
“Fue el azaroso sueño
- responde el mirlo alerta-
Quien te confunde señora,
¡que es cosa de poetas
Confundir insectos con lumbreras!
Pero la libélula no repara
En la discusión por ella
Ella baila su drama
Y danza su leyenda.
Como emisaria esquiva
Albergua los augures
De las almas que por lunes,
A llorar van destinadas.
Pero la estrella la mira,
Como se mira lo bello,
y la muerte danza y zumba
con sutil anhelo.
Lo bello y la muerte,
La estrella y la aurora,
La libélula sigue
Danzando la ronda.
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